La administración de Donald Trump se encuentra en medio de deliberaciones internas para determinar si el gigante tecnológico chino Tencent podrá mantener sus inversiones en desarrolladoras de videojuegos con sede en Estados Unidos.
Según informa The Financial Times, diversas fuentes cercanas al proceso confirman que se están llevando a cabo reuniones de alto nivel para evaluar si la presencia de Tencent en estudios como Epic Games (creadores de Fortnite) y Riot Games (League of Legends) representa un riesgo para la seguridad nacional.
Tencent posee el 100% de Riot Games y una participación estratégica del 28% en Epic Games, además de inversiones en plataformas como Discord y en estudios internacionales de gran peso como Larian (Baldur’s Gate 3) y FromSoftware. La preocupación no se limita a las empresas locales; títulos como Clash of Clans, desarrollado en Finlandia por Supercell (propiedad de Tencent), también están bajo escrutinio debido al volumen masivo de datos que manejan de ciudadanos estadounidenses.
Cabe destacar que esta vigilancia no es nueva. La administración de Joe Biden ya había iniciado investigaciones sobre los posibles vínculos de Tencent con el ejército chino. Expertos en inteligencia sugieren que estas plataformas de juego podrían servir como fuentes de recolección de datos a gran escala.
Si el gobierno estadounidense decide finalmente forzar la salida de Tencent, las ramificaciones económicas y operativas para la industria global del videojuego podrían ser históricas, afectando desde el motor Unreal Engine hasta los ecosistemas competitivos más grandes del mundo.
