En una reveladora entrevista con Lex Fridman, Jeff Kaplan, quien fue director de Overwatch, ha detallado las extremas presiones financieras que hicieron acabar con su carrera en Blizzard Entertainment.
Kaplan describió un ambiente de trabajo asfixiante provocado por las expectativas irreales de la Overwatch League (OWL), que culminó en un ultimátum personal del entonces CFO de Blizzard, Dennis Durkin: alcanzar objetivos de ingresos agresivos o enfrentarse al despido de 1,000 desarrolladores.
«Si no alcanza la meta, vamos a despedir a 1,000 personas, y eso será tu culpa. Y ese fue el ‘que te jodan’ más grande de mi carrera; me pareció surrealista estar en esa situación”, añadió Kaplan. «No sé cómo expresarlo de forma que no sea condenatorio, pero había demasiado énfasis en ‘ganar mucho dinero muy rápido’ y mucha gente se dejó llevar por ello”.
Según Kaplan, el proyecto de la OWL fue vendido a los inversores como un evento «capaz de cambiar la industria», comparando su potencial de ingresos con el de la NFL. «Vendieron el puente de Brooklyn», afirmó Kaplan, explicando que los recursos del equipo de desarrollo se desviaron masivamente para crear funciones de espectador e integración con Twitch, descuidando el juego en vivo. Cuando el modelo de eventos presenciales y venta de merchandising no generó los millones esperados, la presión recayó directamente sobre el equipo de desarrollo para «recuperar el terreno perdido» mediante la monetización y el apresurado anuncio de Overwatch 2.
Esta situación, que Kaplan calificó como el momento más amargo de su carrera, fue lo que finalmente «rompió» su relación con la empresa donde planeaba jubilarse.
El creativo lamentó cómo el amor y el cuidado por el servicio en vivo —nuevos mapas, héroes y eventos— se perdieron en favor de satisfacer a inversores que compraron una visión sobredimensionada.
