Existen estudios desarrolladores que se apegan a una fórmula jugable concreta; y a medida que lanzan nuevos títulos bajo esa premisa, se puede apreciar una evolución natural en su propuesta. Este es el caso de Housemarque que deslumbró a muchos con el título del 2021, Returnal, y ahora presenta a Saros en la misma línea de los Roguelike con toques Bullet Hell. Sin embargo, la diferencia aquí es que su trama toma un camino mucho más oscuro mezclando ciencia ficción, horror cósmico y arquitectura tipo HR Giger.
Si te gustó Returnal, es obvio que te encantará Saros. En mi caso particular, solo algunos juegos del género roguelike me han enganchado tanto para que invierta mi tiempo, y el título de este análisis lo ha logrado. De su jugabilidad dinámica no hay duda, pero es que su apartado gráfico es uno de los más sobresalientes en lo que va de año.
El Sol es para siempre

La trama de Saros, toma lugar en el planeta llamado Carcosa, en el cual se ha descubierto un recurso llamado lucenita cuyas propiedades únicas lo hacen una fuente de energía casi inagotable. Aquí entra en juego una compañía sin escrúpulos, quien para explotar el mencionado recurso, ha estado enviando expediciones en naves llamadas Echelon a Carcosa, siendo la Echelon IV la última en llegar para rescatar a las otras tres antecesoras.
Dentro de la nave se encuentra Arjun Devraj, interpretado por el actor Rahul Kohli, quien hace de protagonista de esta historia y es encargado de averiguar que sucedió a los tripulantes de las otras expediciones. Sin embargo, lo que parece una misión de reconocimiento e investigación, pronto se vuelve una pesadilla cósmica que tiene sus bases en el libro «El Rey Amarillo» de 1895.

A diferencia de la protagonista de Returnal, Selene, Arj no se encuentra solo y forma parte de una tripulación cuyos roles están bien definidos. El problema aquí es que el planeta va afectando de distintas formas a cada miembro del grupo. El juego toma el tema del corporativismo de ética cuestionable, pero además, es un viaje que se trata de afrontar traumas del pasado.
Pero lo que realmente destaca es la ambientación del planeta, que va cambiando en cada run que realizamos. La trama se complementa con archivos que iremos encontrando en cada uno de los biomas, y esto aporta mucho más contexto de lo que realmente sucedió antes de la llegada del equipo de Arjun.
Carcosa, el mundo que cambia de opinión


Una de las premisas principales de Saros es que el jugador realiza incursiones (aquí llamadas ciclos) a diferentes biomas de Carcosa, los cuales pueden tener una duración entre 20 y 30 minutos. La idea es avanzar lo más que podamos , hasta derrotar a un jefe al final del nivel o hasta que nos derroten. Si morimos, toca empezar desde cero, pero con parte de la lucenita recolectada que sirve para mejorar nuestras habilidades. En cada run, tanto la estructura del nivel como la distribución y ubicación de enemigos que nos encontremos, irán cambiando.
Una de las mecánicas destacadas es que los ataques de los enemigos pueden llenar la pantalla, dejando poco margen de maniobra. Sin embargo, Arj puede utilizar un escudo que absorbe los proyectiles, los cuales están diferenciados por colores: Azules pueden ser absorbidos para luego ser reutilizados, Amarillos provocan Corrupción y reducen nuestra salud máxima y Rojos que provocan daño directo. Además, podemos realizar un impulso para esquivar los ataques. Eso en combinación con el escudo, nos proporciona una jugabilidad frenética y caótica en el mejor de los sentidos.


A diferencia de Returnal, una vez derrotado a uno de los jefes, se crea un atajo para que no tengamos que empezar desde cero. Morir no implica una derrota, con la lucenita recolectada podemos acceder al sistema de mejoras: ya sea más salud, más poder de ataque, obtener una segunda oportunidad, entre otras. También, en cada incursión iremos consiguiendo potenciadores en forma habilidades pasivas y nuevas armas. También, iremos consiguiendo habilidades que incitan al backtracking como un gancho, plataformas de salto, etc.
Saros es un juego exigente, pero no imposible. Todo depende de nuestra habilidad y que tan chetados vamos en cada partida. Los enemigos son muy variados, y tienen patrones de conducta que se pueden aprender. El juego requiere que hagamos uso exhaustivo del ataque, el impulso y el escudo. Contamos con una barra que se llena absorbiendo disparos de enemigos y permite realizar un ataque devastador. En cuanto a los jefes, son de destacar, ya que cuentan con cambio de fases, muy a lo Dark Souls y cada nueva faceta, es más complicada que la anterior.
Mundo caóticamente hermoso


Saros cuenta con un apartado visual único, encantador y bien ejecutado. Artísticamente, tiene una paleta de colores donde predomina un hermoso filtro sepia. Además, deslumbra la arquitectura que nos encontramos por los escenarios, donde predominan estatuas que inspiran inquietud, texturas tupidas, biomas bien diferenciados. Sin embargo, la joya de la corona aquí es el sistema de partículas, donde destacan efectos como el polvo, escombros y explosiones con resultados casi realistas. El juego mantiene unos 60fps estables en todo momento, salvo en escenas cinemáticas donde se quiere mantener un estilo peliculero que queda genial al producto.
En cuanto al apartado sonoro, primero destacar los géneros utilizados en las piezas, como música electrónica y de corte más ambiental. También destacar el sistema de sonido 3D en el que cada sonido, por mínimo que sea, se distingue en la dirección que procede. El juego viene doblado al español latino, con un trabajo muy bueno a diferencia de otros doblajes.
Veredicto
Saros es un título que lleva la fórmula de Housemarque a un nuevo nivel, al entregarnos un roguelike con toques Bullet hell de corte frenético y caótico bastante divertido. Su propuesta, aunque simplificada, es más accesible que Returnal, pero nos lleva a un terreno narrativo más oscuro y mejor desarrollado. La ambientación del planeta Carcosa, ofrece unos escenarios que transmiten inquietud y un apartado artístico encantador con ciertas inspiraciones de Horror Cósmico. En cuanto a su jugabilidad, vuelve a ofrecer el sistema de ciclos, progresión paulatina y variedad de biomas únicos. Lo destacable aquí son las nuevas mecánicas de absorción de proyectiles para usar en contra de los enemigos, entregando así un título exigente, tenso y muy divertido. El juego destaca por un apartado artístico y técnico sobresaliente, pocas veces visto últimamente en consolas de actual generación.
Nota: Este review fue realizo en PS5 y el código fue cedido gracias a Sony.
