Según ha revelado en exclusiva un informe de The Information, el medio financiero y tecnológico más riguroso del sector, el director ejecutivo Satya Nadella y la directora financiera Amy Hood están debatiendo internamente cómo separar a Xbox del núcleo central de Microsoft, contemplando incluso una futura venta de la marca.
Las fuentes directas del reporte señalan que la cúpula de Microsoft está evaluando tres escenarios reales para modificar el encaje corporativo de la división de gaming.
La primera opción consiste en convertir a Xbox en una subsidiaria totalmente independiente, imitando el modelo operativo descentralizado que la multinacional ya aplica con LinkedIn o GitHub.
Las otras dos alternativas, mucho más drásticas, implican la creación de una joint venture (empresa conjunta) con socios de capital externo o, en última instancia, la disolución completa de la unidad para sacarla de forma definitiva del ecosistema de Microsoft.
Ante la gravedad de esta auditoría interna, la CEO de Xbox, Asha Sharma, liderará un plan de contingencia inmediato a partir de julio. Este plan de emergencia contempla una inyección presupuestaria masiva destinada a acelerar el desarrollo de sus tres propiedades intelectuales más valiosas: Fallout, The Elder Scrolls y Halo, con el objetivo de generar flujos de caja rápidos.
El hecho de que la dirección de Microsoft estudie la desconexión de Xbox confirma un cambio de paradigma absoluto en la industria del videojuego. La era del talonario infinito y las adquisiciones multimillonarias para acaparar el mercado ha llegado a su fin; a partir de ahora, la marca verde debe demostrar de forma obligatoria que puede sostenerse como un negocio rentable por sí mismo, o Microsoft soltará a Xbox de forma definitiva.
