La expectativa por el estreno de The Odyssey, la más reciente megaproducción dirigida por Christopher Nolan, ha desatado una auténtica fiebre entre los cinéfilos de Nueva York, elevando el valor de las entradas en el mercado de reventa a cifras astronómicas.
La demanda se ha centrado con fuerza en el emblemático cine AMC Lincoln Square 13 de la ciudad, el cual alberga la única pantalla autenticada en formato IMAX 70 mm de la región, formato en el cual el cineasta concibió la experiencia visual definitiva de la obra. A través de plataformas como eBay, diversos vendedores han puesto a la venta pares de boletos para esta sala por sumas que alcanzan los $999 dólares, registrando incluso transacciones exitosas a dicho costo.
La especulación no se ha detenido allí; otras ofertas han incluido paquetes de seis asientos prioritarios por $998 dólares, ubicaciones en la fila trasera por $899 y casos extremos donde un revendedor exige hasta $7,000 dólares por un lote de cinco entradas para funciones programadas en el mes de agosto.
Esta situación ha volcado a comunidades de fanáticos en foros de internet a expresar su frustración y publicar peticiones desesperadas para conseguir accesos a precio regular. La escasa disponibilidad de salas equipadas con proyectores de celuloide de 70 milímetros a nivel mundial ha transformado una simple salida al cine en uno de los eventos de entretenimiento más codiciados y costosos de la temporada veraniega de 2026.
