Tras confirmarse la salida inmediata de 1,600 profesionales de la división de videojuegos de Xbox, la directiva ha dejado programados otros 1,600 recortes adicionales que se ejecutarán de forma paulatina antes del verano de 2027. Esta estrategia de goteo constante ha provocado que el personal que logró conservar su puesto de trabajo deba desempeñar sus labores diarias bajo un estado de pánico crónico e incertidumbre absoluta, al desconocer por completo quiénes serán las próximas víctimas de la purga corporativa y si este ciclo de despidos destructivos se repetirá de nuevo.
La situación es especialmente dramática en id Software, el estudio detrás de la franquicia DOOM. A pesar de que la empresa insiste públicamente en que cuenta con la plantilla necesaria para mantener sus estándares de calidad, diversas fuentes internas denuncian que la pérdida de 136 desarrolladores clave ha herido de muerte la viabilidad operativa de la firma.
Los testimonios recogidos detallan con amargura que Microsoft se ha deshecho de absolutamente todo el personal técnico especializado capaz de reparar, modificar o dar soporte a esta arquitectura de software, lo que con total probabilidad forzará al estudio a desechar su propia tecnología nativa para acabar adoptando motores de terceros.
La propia Bethesda Game Studios, creadora de sagas tan lucrativas como Fallout y The Elder Scrolls, ha perdido a gran parte de sus creativos más experimentados.
Esta alarmante fuga de talentos contradice el discurso oficial de Xbox de querer priorizar sus franquicias principales, ya que la descomunal pérdida de conocimiento acumulado durante décadas dejará a los trabajadores supervivientes con pánico de seguir trabajando en juegos ambiciosos para luego ser despedidos sin aviso.
