Las crecientes especulaciones sobre un posible coste de fabricación alrededor de los 1.000 dólares para las consolas de próxima generación (PS6 y Xbox Helix) han encendido las alarmas en la industria de los videojuegos. Un reciente estudio publicado por la firma londinense Ampere Analysis confirma que fijar este precio inicial de venta al público provocaría una fuerte contracción en el ritmo de adopción por parte de los jugadores, afectando directamente las proyecciones de PlayStation 6 y Xbox Project Helix.
Según las estimaciones de la consultora, el volumen de ventas acumulado para ambos sistemas durante sus primeros cinco años en el mercado experimentaría una caída de hasta el 40% en comparación con los datos registrados por PS5 y Xbox Series X|S. Esta desaceleración en la instalación de consolas generaría un efecto dominó en el ecosistema comercial, proyectando una reducción del 12% en el gasto total de los usuarios en juegos y servicios suscritos hacia el año 2031, lo que representa unos 3.400 millones de dólares menos, respecto a un escenario de lanzamiento estimado en 700 dólares.
Para esquivar este escenario y evitar frenar la transición generacional debido al incremento en el coste de los componentes, la firma plantea: retrasar la llegada de los sistemas previstos para 2028 hasta que la cadena de suministros y la producción de memorias reduzcan sus costes de fabricación; lanzar las consolas subsidiando parte de su precio en hardware para recuperar la inversión mediante modelos de monetización más agresivos y servicios digitales; o priorizar novedades conceptuales o formatos híbridos antes que enfocarse únicamente en incrementos de potencia gráfica que encarezcan el producto.
Por ahora, ni Microsoft ni Sony han confirmado la fecha ni el precio de salida de su próxima generación de consolas.
