Científicos de la empresa biotecnológica australiana Cortical Labs han logrado entrenar neuronas humanas cultivadas en un microchip para jugar el clásico Doom.
Utilizando su innovador ordenador biológico CL1, el equipo ha conectado unos 200,000 sensores vivos a una matriz de multielectrodos, permitiendo que las células reciban estímulos del juego y respondan con comandos de control en tiempo real.
Este experimento supone un salto evolutivo respecto a pruebas anteriores donde estas mismas redes neuronales aprendieron a jugar al sencillo Pong. Sin embargo, el entorno 3D y la presencia de enemigos en Doom presentan un desafío de procesamiento drásticamente superior.
Para lograrlo, los investigadores tradujeron el mundo digital a un «lenguaje biológico» mediante impulsos eléctricos. Cuando un enemigo aparece en pantalla, los electrodos estimulan regiones específicas de la cultura neuronal; si las neuronas responden con el patrón adecuado, el personaje dispara o se mueve, cerrando un bucle de retroalimentación sensorial.
Aunque los científicos admiten que estas células todavía juegan como un «principiante absoluto» y están lejos de ser campeones de esports, la capacidad de aprendizaje y adaptación de las neuronas en un entorno tan complejo es asombrosa.
Este avance abre la puerta a una nueva era de la biocomputación, donde el tejido vivo podría superar la eficiencia energética de los chips de silicio tradicionales. Tras ser portado a calculadoras e incluso bacterias, Doom vuelve a demostrar que puede correr donde sea.
