Ante la oleada de críticas que señalaban a Marathon como el «ladrón de recursos» que condenó a Destiny 2, Liana Ruppert, ex community manager del estudio, ha salido al paso para desmentir las teorías más extendidas.
Según Ruppert, los problemas financieros de Bungie no nacieron con el desarrollo de Marathon ni con la adquisición por parte de Sony, sino que eran previos a la compra: «Bungie estaba por debajo de la línea roja antes de la adquisición de Sony. Fue una compra de emergencia; si no se hubiera producido en ese momento, el estudio habría estado muy cerca de cerrar sus puertas». Ruppert ha sido tajante respecto a la necesidad de apoyar el nuevo proyecto del estudio: «La única forma de mantener Bungie con vida ahora mismo es apoyar Marathon».
La exdirectiva argumenta que comparar las cifras de jugadores de Marathon con las de Destiny 2 es un error, ya que fueron diseñados para mercados y expectativas radicalmente distintas.
Según el análisis de Ruppert y los reportes de la industria, si Marathon no lograra cumplir con sus objetivos comerciales, Sony podría optar por reconvertir a Bungie en un estudio de soporte interno para el resto de los equipos de PlayStation Studios, alejándose de su papel histórico como desarrollador de grandes experiencias propias.
Con el cierre activo de Destiny 2, todas las miradas están puestas en el desempeño de Marathon durante los próximos meses, ya que, para muchos analistas, el éxito de este shooter de extracción será el único argumento que mantenga la independencia operativa de los creadores de Halo frente a Sony.
