Tras la salida de su director creativo en febrero, Assassin’s Creed Hexe, el proyecto más oscuro y ambicioso de la franquicia, ha sufrido una nueva baja de peso. Benoit Richer, quien hasta ahora ejercía como director de juego, ha anunciado su salida de Ubisoft para fundar su propio estudio independiente junto a otros veteranos del sector.
La salida de Benoit Richer, una figura clave que venía de dirigir Assassin’s Creed Valhalla y el thriller psicológico Transference, deja un vacío de liderazgo tras la partida en febrero del veterano Clint Hocking. Richer ha decidido emprender un nuevo camino profesional fundando un estudio «indie» compuesto por figuras consagradas de la industria, buscando una visión más personal del proceso creativo.
Esta segunda baja de alto perfil ocurre en un contexto de tensiones internas para la marca. Aunque Ubisoft ha intentado calmar las aguas recuperando a Jean Guesdon (director de Black Flag y Origins) para supervisar la franquicia, la compañía lidia simultáneamente con una demanda de su exproductor Marc-Alexis Côté por presunto «despido forzado». A pesar de las turbulencias, un portavoz de la empresa ha asegurado que el desarrollo de Hexe continúa con un «equipo experimentado», aunque el proyecto ha perdido en tiempo récord a las dos mentes que definieron su visión inicial.
A pesar de los cambios en la dirección, el proyecto sigue siendo uno de los más esperados por su ruptura tonal con la saga.
